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Un Perú sin alma



¡Cuánto dolor y desolación se sintió durante todo Octubre en las calles limeñas, por la ausencia del Señor De Los Milagros!


Quien lo niegue, sería un completo mentiroso. Lo cierto es que somos unos cobardes, nadie protestó, nadie hizo pagar al malnacido que nos quitó nuestra amada procesión, y seguramente nadie hará pagar al mismo malnacido, cuando nos quite la fecha mas importante para la cristiandad mundial, La Navidad.


Debemos sentirnos avergonzados, pues fuimos unos auténticos cobardes, quejándonos desde un iphone o un teclado. Nadie se atrevió en salir los días centrales del Señor en masa, para exigir la libertad, el derecho ciudadano, a la veneración de nuestro Cristo Moreno.


Sólo en la sierra y selva hubieron algunos pequeños amagos de procesiones, y en Lima apenas algunos fieles ya entrados en años, tuvieron la valentía de seguirlo hasta las Nazarenas, para "aunque sea, verlo de lejos", y arrodillarse en señal de fe. A ellos se les entiende, son personas de la tercera edad, pero a nosotros los jóvenes, los que aun tenemos vitalidad, o a quienes conservan algo de fuerza, ¿Qué nos pasa?, fuimos un completo fracaso.



En estos días que vienen, la mayoría de cobardes darán vuelta a la pagina, y pensarán en el pagano "Halloween", o "La canción criolla", cuando este gran fiasco de Octubre, a los peruanos nos dejó como una vergüenza ante el mundo.


Mientras en ciudades pequeñas de Europa, miles de ciudadanos salieron en masa, por el descontento ante un nuevo confinamiento o cosas tan sencillas como no querer usar mascarillas. Nosotros no defendimos al Señor De Los Milagros, quien nos dio tanto, pero tanto a nuestra peruanidad, y nosotros como buenos cobardes le dimos la espalda.



Nos queda La Navidad, para enmendar. Y si un malnacido, nuevamente nos pretende privar de la libertad más sagrada que tenemos como peruanos, y es el celebrar el nacimiento de Jesucristo, debemos actuar, otros por menos ya lo hicieron. Tenemos que limpiar nuestro nombre. De lo contrario, nuestros hijos y nietos mas adelante, con justa razón podrán restregarnos en la cara que somos unos cobardes.



Y lo mas importante, la Santa Biblia dice bien claro que Dios repudia a los tibios y les vomitará en la boca. Si no queremos eso, que nos repudie como país, debemos arrepentirnos de corazón del gran error que cometimos este Octubre, y rectificar. No seamos más un Perú sin alma, ahora que esta cerca Diciembre, y el Niño Jesús nos espera, ocupando nuestros asientos en las iglesias, y en nuestras cenas familiares. Porque el miedo, el terrorismo psicológico, jamás debe alejarnos de Dios.


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