• Nación

Tributación en tiempo de pandemia



Llama la atención que, en la actual situación de pandemia en el Perú, el gobierno en materia tributaria se haya solo limitado a dictar meras medidas de facilitación o prórrogas para el pago de tributos en el Perú y punto. El país esta pasando por la peor crisis de su historia, ni siquiera comparable a la situación en la que quedó el Perú una vez terminada la infausta guerra del Pacífico en 1883. Si bien es verdad que la crisis económica comenzó a germinar desde hace unos años, desde el gobierno de Ollanta Humala cuando las grandes inversiones en minería e importantes obras públicas comenzaron a paralizarse por la incapacidad del gobierno y, por qué no decirlo, también por la gran corrupción de Odebrecht en gobiernos como el de Humala, el breve gobierno de PPK y el actual gobierno de Vizcarra, originando una grave desaceleración de la economía hasta alcanzar su paralización con la actual pandemia. El contundente fracaso del gobierno en su “lucha” contra la pandemia, ha logrado que el Perú alcance el primer puesto en muertos por millón a nivel mundial como consecuencia del Covid19, así como ser considerado el país con la peor “estrategia” en el mundo, en su lucha contra esta enfermedad.


Ante este panorama, mas de siete millones de peruanos han quedado desempleados, ya sea porque han perdido sus trabajos o porque sus empresas han quebrado, cerrado o simplemente porque se encuentran en el régimen laboral de suspensión perfecta, esto es, la suspensión de su relación laboral sin goce de haber, es decir, sin percibir remuneración. En el mejor de los casos, si el trabajador está con suerte, puede que solo se le haya reducido su remuneración a la mitad o a la tercera parte. Tomando en cuenta esta crítica situación, ¿Cree usted que una persona que ha perdido su trabajo o que, en el mejor de los casos, su remuneración se ha visto fuertemente reducida, y cuenta con una familia que mantener, va a considerar el pago de tributos como el impuesto a la renta, el impuesto predial, automotriz o los arbitrios municipales? ¿Cree usted que una persona va a pensar en el pago de impuestos cuando su principal preocupación hoy radica en tener lo mas esencial para su familia como alimento, vivienda, salud o educación?.



En muchos países del mundo, caso de Alemania, por ejemplo, los gobiernos están promulgando exenciones y amnistías tributarias con miras a paliar o aminorar el impacto de la crisis económica que hoy están sufriendo muchas personas y sus familias. Es perfectamente lógico que así sea. Existen prioridades mucho mas importantes en cada contribuyente que el pago de tributos como lo es alimentarse, vestirse, curarse o educarse, por ejemplo, aspectos que al carecer de trabajo o de ingresos suficientes, simplemente son prioritarios. Sin embargo, en el Perú las autoridades tributarias del gobierno tanto central como los gobiernos locales, creen que los contribuyentes no nos hemos visto afectados por la pandemia y que podemos continuar pagando nuestros impuestos con total normalidad, sin tomar en cuenta que miles de personas ya no cuentan ni con trabajo ni con ingresos y, en todo caso, primero están las obligaciones en cuanto al mantenimiento de la propia persona humana y su familia, antes que las obligaciones tributarias. Se trata de una cuestión simple de respeto a los derechos fundamentales de las personas y respeto al principio de capacidad contributiva, ya que el Estado debe respetar la capacidad contributiva de todo contribuyente, mas aún cuando esta se ve afectada por una crisis como las que estamos viviendo.


De allí que el Estado peruano debería recordar que, con miras al bien común de la sociedad civil, ante la grave crisis económica y laboral que afecta a los peruanos, no debe conformarse con establecer meras prórrogas en los plazos para el pago de tributos, por ejemplo, puesto que la prorroga no soluciona la carencia de ingresos que sufre el contribuyente y por lo cual no podrá cumplir con el pago de sus tributos. La gravísima situación económica por la que atraviesa nuestro país amerita que el Estado peruano utilice de manera excepcional, la figura de las amnistías y las exenciones (exoneraciones) tributarias por un plazo determinado. Estas amnistías y exenciones tributarias deben ser otorgadas al menos por este ejercicio gravable 2020. Cumpliendo con todos los requisitos y sustentos señalados en la Norma VII del Código Tributario, el gobierno debe ayudar a la sociedad civil a salir adelante en esta crisis y no ahogarla mas con el pago de tributos, los cuales, por razones obvias, tampoco va a poder pagar el ciudadano peruano puesto que los pocos ingresos con los que cuenta, serán destinados a su sustento y al de su familia. Es justo que así sea. Constituye una obligación del gobierno el establecer amnistías o exenciones temporales ante la grave crisis que venimos atravesando.



Seguir manteniendo un sistema que, por mas prórrogas que se otorguen, busca el cobro del tributo es engañarse, puesto que los contribuyentes omitirán el pago de sus deudas tributarias o recurrirán a la informalidad, abandonando la formalidad del sistema tributario. En otras palabras, si el gobierno no reacciona, estaremos retrocediendo a los años 80 en donde la base de contribuyentes era muy reducida. Todo lo ganado en los últimos 30 años se habrá perdido. En conclusión, en esta época de pandemia, la tributación debe adecuarse a la crítica realidad y no continuar exigiendo -incluso coactivamente- el pago de tributos a los ciudadanos como si no pasara nada, cuando éstos no podrán de ninguna manera pagarlos, puesto que primero esta su sobrevivencia y la de su familia. Así de simple y claro.



Alfredo Gidemeister.

  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Instagram