• Julio Caballero

Tal y como estamos, sea cierto o no; ¿Cómo quedamos?



Hoy queridos amigos, temprano salí a caminar. Me fui de mi casa en el límite distrital de Surco con Miraflores, hacia mi oficina, en pleno centro de Miraflores. En el camino el panorama era desolador. Carteles por todas parte con “SE VENDE” o “SE ALQUILA” o lo que venga “SE VENDE O SE ALQUILA”, con esto no quiero decir que antes no habían, claro antes también habían, pero ahora uno al lado del otro y en todo el trayecto, ¡Jamás!. Así están las cosas.


Desde el mes de diciembre, que la mayoría de peruanos, comprometidos con el desarrollo del país, vimos con angustiosa preocupación que el desarrollo de un virus en una pequeña localidad de China, Wuhan, la capital de Hubei, al centro del país oriental, con una población de 11 millones de personas se estaban infectando con inusitada rapidez y que los muertos eran contados por miles.


La Organización Mundial de la Salud (OMS), dirigida por un burócrata de izquierda, apoyado por el régimen de Pekín, salió a tranquilizarnos y dar una serie de argumentos de corte ideológico para q mantuviéramos la calma, dos semanas después, cuando se cerró la localidad china y los muertos eran incontables, dio una alarma de precaución al mundo, pero nada más. Un mes y medio después nos decía que no era una epidemia y que el virus tenía un comportamiento virulento y que ya estaba afectando a otros países del mundo por lo que declaraba el estado de pandemia: El coronavirus, conocido en el mundo desde hace 70 años, había “evolucionado”, y se le daba el nombre de COVID-19. Y se dispuso un “protocolo” internacional, no dando información de ningún tipo más allá que tendríamos que aceptar una cuarentena, que tendríamos que hacernos a la idea que nuestras vida no volverían a ser las mismas y que los niños no estaban sufriendo del mal, que la población vulnerable era la mayor de 55 años, obesos y con enfermedades preexistentes. De inmediato se propuso que se pusieran a trabajar en la búsqueda de una vacuna en todo el mundo.



Así, aparecieron teorías “complotadoras” y sesgos que en lugar de dar luz a las investigaciones médicas, generaron ocultismo de tipo medieval. No se permitían necropsias, los enfermos detectados debían ser aislados, los medicamentos para el “tratamiento” sólo podía ser el que la OMS disponía en su protocolo. Estoy comillando el asunto del “complot” porque a pesar del tiempo transcurrido no hay ciencia ni a favor, ni en contra, de lo que ha pasado durante estos penosos meses de encierro en el Perú, país donde se ha hecho de manera brutal el encierro.


Estoy medio confundido, si los protocolos recomendados por la OMS hoy están siendo seriamente criticados, si los impuestos en el país no han dado el resultado esperado, tenemos el record mundial de muertos por millón, y hoy hay una disputa por tener la razón entre la ministra del ramo y la encargada por el presidente para comandar la comisión COVID, por qué no se ha recurrido a expertos nacionales para la búsqueda de la solución?

Todos al inicio, en marzo, sabíamos que el virus entró vía un vuelo, el personal del avión intentó tres veces que lo atendieran sin resultados de ningún tipo (el paciente CERO), el a su vez contagió a toda su familia y ellos a sus amigos y el resto es historia.



Las autoridades salieron a decir que tenían “todo bajo control”, 81 mil muertos después y casi un millón de infectados seguimos en una especie de cuarentena obligada. No podemos salir de casa los mayores, no podemos juntarnos con nuestras familias, no podemos trabajar, no aprueban protocolos de trabajo sin imposiciones mega restrictivas, no podemos movilizarnos en nuestros autos los domingos, es mejor contagiarnos en un ómnibus o en un taxi. No podemos lo que el gobierno incompetente no quiere. Así de sencillo.


Los protocolos de salud no han dado resultados, pero salieron a afirmar que el dióxido de cloro está prohibido, que es como tomar lejía (falsedad tan grave que mucho peruanos de bajos recursos lo hicieron y pagaron con su vida creerle al gobierno) y hoy las propias medicinas que compraron por millones sucede que han sido la causa de miles de muertes y por eso las están prohibiendo.



Sin embargo, este no era el tema del que me quería ocupar, mi tema es económico. Repito caminando a modo de hacer ejercicio, fui viendo decenas de casas y locales comerciales, departamentos, terrenos, playas de estacionamiento, restaurantes, agencias de viajes, hoteles, que simplemente dejaron de existir, cerraron.


Eso me hizo recordar a los cientos de personas que salían a aplaudir las “buenas decisiones” tomadas por el gobierno quien “felizmente se deshizo del Congreso obstruccionista” utilizando el método del golpe de estado encubierto, no pueden hasta hoy mostrarme dónde está el artículo constitucional que avale la “negación fáctica” y lo más lamentable es que los integrantes del Tribunal Constitucional, vencidos en su mandato, avalaron la interpretación del golpe de estado y hoy estamos a merced de un personaje que tiene controlado al Ministerio Público, al Poder Judicial, al propio Tribunal Constitucional, al mismísimo Congreso, al Defensor del Pueblo, a las FF.AA., a los medios de prensa, siendo el 83% propiedad de uno de sus socios, el delincuente confeso J.Graña, con honrosas excepciones, me cansaría de seguir enumerando a los entes que tiene avasallados y lo peor de todo es que habiéndose convocado a elecciones, con reglas impuestas por entes, también bajo su yugo, no podremos asegurar que serán elecciones libres y transparentes. De hecho sigo creyendo que en último momento “algo” pasará como para que el dictador revoque la ley que convoca a elecciones, espero estar equivocado.



Lo cierto es que la habitualmente saboteadora izquierda peruana está en opción de mudo. No abren la boca más que para alentar a muchos candidatos de “derecha” (los tontos útiles no tienen idea de lo que es derecha), para que “asuman” el reto de conducir los destinos del Perú. Algunos improvisados, aparentemente con mucho dinero, han pasado por caja y han comprado partidos inscritos en los entes electorales, no hicieron recolección de afiliados, no desarrollaron ideología alguna, no tienen propuesta de ideario o de plan de gobierno más allá de proclamas caudillistas que nos recuerdan las mismas proclamas de Prado o Bustamante y Rivero.


Algunos sabemos claramente en lo que terminará siendo ese pan con mango de “derecha”, los tontos útiles para darse importancia y demostrar su “sapiencia filosófica” sustentan esas candidaturas acusando o intentando desprestigiar a verdaderos partidos políticos que cuentan con el apoyo de sus verdaderos afiliados y con los millones de simpatizantes por los resultados logrados por sus antecesores.


El hecho saltante es que hoy millones de peruanos no podrán pagar sus hipotecas, tampoco podrán pagar sus cuotas de compra de un vehículo, no podrán pagar el colegio de sus hijos, no podrán comprometerse a pagos de ningún tipo porque o los han metido a la “suspensión perfecta”, otro invento justificatorio del gobierno, que en cientos de casos se va convirtiendo en despido a la fuerza, la empresa quebró. Estamos hablando del 30% de la población peruana, esa que eligió a la formalidad. El 70% de informales no le dan espacio a los que dejaron de serlo y lo vemos en las demostraciones de fuerza entre unos y otros por lograr un sitio en la plaza.



El gobierno y los gobiernos locales no han buscado soluciones viables, insisten en mantener al PJ y al MP atentos para impedir soluciones que no sean suyas, eso hace que el probable inversionista se retraiga y que el posible trabajador siga camino a su quiebra y pobreza, su única alternativa: lograr un bono, y los bonos sólo se han dispuesto para sostener a los informales, esos que nunca han cobrado un sueldo, que no han estado en una planilla, esos que apostaron por sacarle la vuelta al sistema, esos que no les importa cómo tengan que vivir.


Y tal como estamos, no será pronto la recuperación. Dependerá mucho de la decisión que tomemos al momento de votar: ¡Un caudillo y volver a los 50s, o un partido y recuperar el tiempo perdido haciendo justicia!. Espero sinceramente que el triunfo del Presidente Trump, nos dé el empujón necesario.


Julio Caballero.



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