• José Luis Patsias

Ideologías en tiempos de plandemia




Definitivamente este 2020 ha sido un año diferente, pero no ha sido impedimento para algunos gobernantes y supranacionales persistan en su tarea de inducir un gobierno totalitario ideológico en nuestros países (reformar las leyes, la vida diaria y la educación de nuestros países usando el feminismo (que tiene un aire marxista), las teorías de género, entre otras).

La ideología de género está siendo considerada como doctrina superior a la ciencia y la realidad, tal es el caso de los centros de hormonización infantil en Argentina (que en mi opinión es un crimen contra su integridad física y sicológica), y las leyes de cupo trans. En México, la prohibición de ofrecer ayuda sicológica a las personas lgtttbiq que en su libertad decidan solicitarla.

No olvidemos el caso de la “Educación Sexual Integral” que está implementándose en Chile y Argentina, una educación que no es respetuosa ni científica de la persona humana, sino es un arma ideológica para promover el aborto y el libertinaje sexual.

El Perú no se queda atrás, desde fines del 2016 tenemos el financiamiento por el estado de la hormonización gratuita (pagada por el estado) a través del SIS en el Perú. 

Durante inicios de la emergencia sanitaria en Perú (abril), resalta la medida de ‘salidas diferenciadas de hombres y mujeres’ o “pico y género”, que fue ideada sin estudios técnicos válidos, sino basado en lo que los mismos “progres” denominan “estereotipos de género”. Dicha medida fue un gran error que provocó más aglomeración y problemas posteriores. Por supuesto antes que admitir el error, simplemente dijeron que debieron postergar su lucha contra el ‘patriarcado’ para después de la pandemia.

En mayo 2020 estuvo en la agenda política el proponer el aborto en mujeres con Covid-19, sin estudios que indiquen necesaria esta política. La agenda ideológica se haría ilegal en este caso al transgredir el artículo 2 de la Carta Magna peruana que cita –“El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”-.


En julio 2020 el Ministerio de Justicia, pagó a una encuestadora la suma de 187,900 soles para la II Encuesta Nacional de Derechos Humanos que en realidad es sobre la comunidad LGTBI; donde concluyen la cifra que la población LGTBIQ era de 1 millón 700 mil personas, pero el año 2018 la encuesta del INEI decía que esa población era de 12,026 personas, (¿mucha diferencia no?) ¿La cifra del INEI no era la esperada y tuvieron que contratar una empresa privada para lograr una cifra acorde a sus expectativas?). La pregunta que hago es ¿cómo podríamos resolver los problemas de una comunidad “vulnerable” si no hay una lectura rigurosa? ¿inflar las cifras es para ayudar o para propaganda?

En el mes de setiembre el congreso vota a favor de la convención interamericana que protege los derechos de adultos mayores, donde de manera muy astuta incluyen la terminología de la ideología de ‘género’. Por su parte el Jurado Nacional de Elecciones antes de mencionar a los niños y ancianos como prioridad en los planes de gobierno de los candidatos, pone en primer lugar a los colectivos LGTBIQ.


Empezamos este octubre con la sorpresa que el Ministerio de Producción a través de innovateperu cofinancia una serie de comics de muy sencillo y poco elaborado guión (algo como panfletos ilustrados) donde se usa el pretexto de concientizar sobre el Covid-19 con personajes de estereotipos lgtbiq que a la vez ponen en el tintero la agenda de la ideología de género. Definitivamente vemos que estos lobbies son solo un negocio y toda la comunidad lgtbiq no creo que esté de acuerdo en gastar dinero en complacer afirmaciones tan acomplejadas que figuran en dicho “comic” como: que las personas trans sean ‘victimas de la familia y la sociedad’(generalizar de esa manera es una actitud de victimización, cada historia de vida es diferente y merece análisis particular), que haya una ‘violencia estructural’ que deje fuertes y profundas secuelas físicas y emocionales (las secuelas las origina la hormonización permanente para luchar contra su propia naturaleza y su realidad, así también el abuso de sustancias adictivas), que el VIH sea una enfermedad ligada a la pobreza (la promiscuidad si lo es, hay formas de prevención e información al alcance de la mano), que para una persona trans le es más complicado conseguir dinero (¿por qué estos organismos no les apoyan a salir de la prostitución y les ayudan a estudiar o salir de círculos de vicio y adicciones?), que mueran mayormente por ‘crímenes de odio’ (las investigaciones demuestran que son crímenes pasionales o por violencia común), o que facilitar el cambio de identidad en el DNI les garantice una vida sin problemas o que les proteja del mundo real.

Es tiempo de expresar el desacuerdo con esta forma de utilizar a las personas lgtbiq para la imposición ideológica a la que se nos quiere someter de forma sistemática. Los lobies lgtbiq son un buen negocio, y todo esto es una muestra de que aprovechan el dinero del estado para su lucro sin importarles en absoluto la salud de la población en general.

El Perú está frente a una gran crisis de salud, economía y sobre todo moral y un país degradado moralmente no podrá surgir ni con el mejor modelo económico. Tenemos actualmente la tasa más alta per cápita en el mundo de muertes relacionadas al Covid-19: 1015 muertes por cada millón de habitantes, mucho más que Brasil (690.7) y el doble de Suecia (579) que nunca tuvo cuarentena.

“La verdad nos hace libres”. Todo lgtbiq puede ser libre, si llega a conocer la verdad. Los colectivistas y activistas lgtbi no luchan por los homosexuales, luchan por sus propios intereses y por quienes los financian.


José Luis Patsias (Ex Lgbt Perú).

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