• Rafael Aita (Capitán Perú)

Historia de las Constituciones en el Mundo



Ante la victoria que aprueba el cambio de Constitución en Chile, nos preguntamos acerca de la necesidad de un cambio constitucional que “refunde” un país. Para ello, revisamos las historias de las constituciones en el mundo.


La Carta Magna Libertatum (o gran carta de las libertades), es considerada la precursora de las constituciones en el mundo. Surgió el año 1215, ante los abusos del rey inglés Juan sin Tierra, que podemos ver expresados en la cultura popular en todas las historias y adaptaciones de Robin Hood. En este caso, Juan sin Tierra necesitaba sellar las paces con los barones sublevados por lo que les prometió protección ante la detención ilegal, protección de los derechos eclesiásticos, acceso a justicia inmediata y limitaciones de tarifas feudales en este documento.



Esta carta no solamente influyó en la política inglesa en los siglos venideros, sino también en los colonos americanos que formaron las Trece Colonias, quienes redactaron en Pensilvania la Constitución de 1787, reconocida como la Constitución vigente más antigua de la Historia, pues es la que rige a Estados Unidos hasta el día de hoy, y se ha ido actualizando a través de enmiendas.


Las enmiendas constitucionales han sido un método muy efectivo para “actualizar” las constituciones sin necesidad de empezar de cero. Es lo que han hecho países que solo mantienen una sola constitución a través de toda su historia, como es el caso de Holanda, cuya Constitución data de 1815 y es considerada la tercera más antigua vigente, a pesar que ha tenido importantes revisiones y modificaciones en 1848 y 1983. Similar es el caso de su vecino Bélgica, cuya Constitución data de 1831, con importantes modificaciones en 1893, 1920 y 1967. Otros países con una sola Constitución son Corea del Sur, aprobada en 1948 y enmendada por completo en 10 ocasiones y Noruega aprobada en 1814. Curiosamente, el pionero constitucional, Reino Unido, no tiene un solo documento constitucional único, sino lo que se llama una Constitución no codificada.



Vemos que el patrón común entre todos estos países es la estabilidad política y de un marco legal que les permite desarrollarse económica, científica y tecnológicamente a largo plazo. Incluso entre los países que cuentan con más de una constitución en su historia, podemos ver cierta estabilidad con ellas, tal es el caso de Finlandia, Canadá y Austria que cuentan con dos constituciones a lo largo de los años o Suiza que cuenta con tres. Otros países como Alemania, Italia y Francia han tenido un mayor número de cambios, pero aun así mantienen la misma constitución en los últimos 50 años.


Lamentablemente no es el caso de Latinoamérica, cuyos países se han mostrado muy proclives a los cambios de constitución. Es así como tenemos las 5 constituciones en la historia de Argentina, 7 de México, 10 de Colombia y Chile, 12 en el caso de Perú, 20 en la historia de Ecuador y el récord mundial quien se lo lleva República Dominicana, con 39 constituciones durante su historia.



Para nuestro caso peruano, el período más turbulento fue el posterior a la independencia, donde llegamos a tener 5 constituciones en el corto plazo de 16 años (1823 – 1839), incluyendo la Constitución “vitalicia” que fue todo menos vitalicia pues tan solo duró unos cortos dos años. Fue un periodo de gran inestabilidad política, pues coincidió con los 9 presidentes que tuvimos en tan solo 20 años.



La asociación es clara, los periodos de inestabilidad, turbulencia e incertidumbre vienen acompañados de cambios de constitución, seguramente impulsados por aquel sentimiento de “empezar todo de cero”. Sin embargo, aquellos países que han querido construir sobre lo existente y por lo tanto han tenido pocos (o nulos) cambios de constitución, son aquellos que han alcanzado la estabilidad política y económica a largo plazo.



Rafael Aita (Capitán Perú).




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