• Julio Caballero

Elecciones otra vez



Queridos amigos, la mayoría de ustedes me conocen. Mi lealtad por el proyecto político emprendido por mi lideresa, Keiko Fujimori, es a prueba de balas. Mis simpatías por el Presidente Fujimori, nacen en la segunda vuelta de las elecciones de 1990.


Escuché el "debate" montado por la televisión de la época, y lo que puede apreciar es que MVLL era un tipo acartonado con ínfulas de "soy el mejor", y con la arrogancia de "eres un chinito". Esa postura, más las demostraciones que el Ingeniero Fujimori le hizo en cámaras, delante de todos los peruanos, mostrándole que en más de 100 años los pares del escritor habían ofrecido mucho, pero habían hecho poco por el país, me hizo pensar con mayor profundidad y luego de las elecciones, cuando los dos candidatos tendrían que ir a la segunda vuelta, Vargas no tuvo mejor idea que arrebatarse, se subió a un avión y se mandó mudar a España, lo tuvo que ir a recoger el Cardenal de Lima, el Sr. Vargas Alzamora, quien preocupadísimo que nos gobernara un chino, se fue a traer al "semental" de pura casta. Así fue, lo trajo y el escritor no tuvo mejor idea que presentarse en la Plaza San Martín para presentar a sus dos "nuevos jales": Belaunde y Bedoya, dos personajes que dejaron al país mal parado frente a la expectativas populares.


Con eso Vargas se sepultó, todo el mundo dijo que el gasto de locura (Siete millones de dólares), en publicidad habían destruido a la candidatura, esa fue la excusa. Vargas perdió por su arrogancia y falta de olfato político de anexarse a dos políticos viejos, sin futuro y con hartas deudas sociales por no haber hecho lo que se les encargó hacer.



"HONRADEZ, TECNOLOGÍA Y TRABAJO" caló fuerte en la mente de la gente y en dos semanas el Ingeniero Fujimori logró un tsunami pasándole por encima a un prometedor contador de cuentos y a sus socios.


La Historia todos la conocemos. nos convirtió en un país emergente, con futuro, con conceptos nuevos de energía política y con la convicción que el que no trabaja, se muere. Así fueron las cosas, fue un gobierno que nos hizo pensar, que abrió oportunidades a muchos más que a los pocos que eran dueños del país a la fuerza, amigotes de los políticos tradicionales.


Con esto no quiero decir que el ingeniero Fujimori no era político. Era y de los más grandes. El mérito suyo era tener claro el objetivo.


Fujimori no le ganó al terrorismo porque le dieron la receta, le ganó porque estableció un plan de trabajo, una estrategia que además sepultaba a la izquierda perdedora y saboteadora, no pudieron con él. No le ganó a la hiper-inflación porque tenía una varita mágica, le ganó porque estableció una política de estado para hacerlo. Recuperó a la educación dándole a todas las comunidades colegios espectaculares, similares al mío, donde estudié, el Champagnat de Miraflores.



Nunca salió a decir cuántas carreteras haría, las hizo y logró más de 40 mil kilómetros de carreteras asfaltadas, todos ellos demostrables y más de 11 mil de carrozables.


Nos sacó del "perro muerto" conocido en la comunidad internacional del Perú, y dejó más de nueve mil millones de RIN, cambió la moneda paupérrima que nos dejaron los gobiernos anteriores por una sólida que hasta hoy goza de fortaleza.

Hizo que el país gozara de paz social al derrotar al terrorismo de los dos grupos demenciales q habían y aplastó a la delincuencia común.


Generó la mayor cantidad de instituciones en el país, como jamás había sido, en el afán de eliminar la corrupción de los "amiguitos" que recurrían a los "amigotes" para pedir favores. Se nombró gente de alto nivel y bien pagada.


No tengo que seguir abundando en bondades del régimen, que la izquierda y los políticos tradicionales se encargaron de destrozar hasta que lo sentenciaron a muerte en una cárcel, se opusieron denodadamente a su indulto y lo quieren allí hasta el fin de sus días.



Amigos estoy haciendo una pequeña reseña de toda esta fiesta democrática porque no tenemos motivo alguno para sentir que no lo hizo bien. Sin duda fue el mejor gobierno que haya tenido el Perú. No niego que hubieron cosas negativas, empezando por las libertades del funesto Vladimiro Montesinos, pero tengan por seguro que en todos los países del mundo los tienen y no uno, sino varios. El problema fue dejarlo actuar libremente, sin parámetros.


Estamos hoy a las puertas de un nuevo proceso electoral, ya tenemos a varios compradores de partidos políticos llamados "vientres de alquiler" y a un periodismo que tiene precio. Nuevamente han aparecido caudillos que ofrecen el oro y el moro, pero que empiezan su camino político haciendo politiquería, no tienen sustento ideológico o doctrinario, han comprado lo que tienen, son más de lo mismo, pero con un disfraz nuevo. De la izquierda no me ocuparé, son más de lo que siempre han sido: puñaleros, doble sesgo, de un mundo irreal que no existe y que quieren que el pueblo les crea.



Tenemos una gran oportunidad para rescatar a nuestra Patria de las garras del globalismo que propone eliminar al que menos sirve y quedarnos con el que es útil. No desperdiciemos la nueva opción elijamos por convicción, busquemos a un partido, no a un caudillo, que cuando terminen las elecciones volverán a sus negocios y verán cómo nos sacan provecho con sus huestes metidas en nuestro Congreso.


Hagamos lo correcto, podemos con la fuerza de un Dios, Patria y Familia.



Julio Caballero.


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