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El arte de la manipulación mediática



Hace unos días escuchaba en las redes sociales la estupenda charla de una conferencista española, la cual explicaba las diez estrategias más importantes que ciertos medios realizan en muchos países y cuya finalidad radica en no solo manipular a la opinión pública sino, especialmente, en crear una determinada opinión pública. A medida que escuchaba la conferencista, me era inevitable recordar la actuación de ciertos medios hoy en el Perú, y su accionar en los últimos años. Repasemos brevemente estas diez estrategias y analicemos si se viene implementando o no en el Perú.



La primera estrategia es la que se denomina de “distracción”. Es quizá la más antigua y en esto los romanos fueron unos maestros. De esta estrategia deviene la famosa frase “panem et circenses” (pan y circo). En el Perú el gobierno recurre en los últimos años y con cierta frecuencia a esta primera estrategia de darle al pueblo pan y circo. El objetivo es entretener y especialmente, desviar o alejar la atención de temas o problemas importantes o urgentes, hacia temas intrascendentes que pueden ser sobre la farándula local, shows, “ampays”, alguna detención preventiva interesante, etc. Podemos recordar el último mundial de futbol, previas eliminatorias (cosa que se repetirá en estos días), los juegos Panamericanos celebrados prácticamente a continuación del desastre ocasionado por el fenómeno del Niño Costero, etc. por solo mencionar un par de casos.



La segunda estrategia es la creación de un problema “Reacción – Solución”. Se crea un “problema” para a continuación darle una “solución” adecuada que distraiga como siempre a la opinión pública, desviándola de lo verdaderamente importante. En el Perú los medios son campeones en esta estrategia. Es su especialidad. El fin es el mismo siempre: distracción. Por lo general tenemos “distracciones” todas las semanas.



La tercera estrategia es la “Gradualidad”. Poco a poco se nos va imponiendo una medida determinada que, de ser aplicada de inmediato, causaría una reacción contraria a la esperada por el gobierno. Hoy a raíz de la pandemia del Covid19 se nos han ido imponiendo poco a poco ciertas medidas restrictivas de toda una diversidad de derechos fundamentales que ya la gente no se detiene a pensar si son adecuadas o no, si es conveniente su aplicación o no. Simplemente se obedece y punto. La sociedad se va acostumbrando a ver casi a diario, ciertos abusos de la fuerza pública con la población y ya prácticamente nadie se inmuta. La tragedia ocurrida el pasado domingo en que por detener la Policía una pichanga de futbol, resultó un ciudadano muerto de un balazo. Es la estrategia de la rana en el agua hervida, sale saltando, pero si la ponemos en agua fría y la vamos calentando, la rana no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde. Se habrá logrado el objetivo. Otro ejemplo es el tema religioso. Si el gobierno ordenase directamente de un día para otro, la no celebración de cultos o la celebración, pero sin oraciones ni cantos o respuestas a las oraciones, o utilizando un “lenguaje inclusivo y neutro”, mucha gente no lo aceptaría. Pero si de a pocos se va imponiendo, las medidas “no se sienten”, hasta que es demasiado tarde.


Como cuarta estrategia tenemos el “Diferir en el tiempo”, esto es, el anuncio de cambios dolorosos o traumáticos, pero que se realizaran en el futuro, para que la población lo vaya asumiendo o asimilando y no proteste. Creemos por lo general que el futuro será mejor y se acepta pacientemente el futuro cambio. Es lo que se diría “la dieta la empiezo mañana”, clásica medida y muy humana, por cierto.



Como quinta estrategia tenemos la de los mensajes sencillos o “Mensajes básicos”, sencillitos, como si estuvieran dirigidos a niños. Esta estrategia es muy utilizada por el actual gobierno, quizá sea su favorita y lo podemos apreciar en los interminables mensajes a la nación del presidente de la República con sus “mensajes cortos” repetidos a cada rato casi como estribillos. Frases como “la lucha contra la corrupción”, “estamos luchando contra la corrupción”, “yo no me corro”, etc. repetidas hasta el hartazgo una y otra vez, hacen que la sociedad civil se crea que efectivamente el gobierno lucha contra la corrupción cuando en realidad sucede todo lo contrario: se protege a la corrupción, se la blinda, se la tapa, se le pagan grandes sumas de dinero o se la deja seguir “trabajando” (Odebrecht, Graña y Montero, etc.), e irónicamente es el propio gobierno y su presidente, los cuestionados e implicados en diversos casos de corrupción, pero mucha gente, pese a que se percata de ello ¡Defiende al gobierno! Así mismo, frases como “nos estamos esforzando”, “hemos hecho un esfuerzo”, “estamos trabajando”, etc. conducen a convencer a la sociedad civil que se está haciendo cosas u “obras” cuando en realidad no se está haciendo nada ni se ha logrado ni hecho absolutamente nada. De otro lado, se pudo apreciar el año pasado el éxito de frases como el “Congreso obstruccionista”, el Congreso “no nos deja trabajar”, etc. Para luego cambiar el mensaje, una vez ya con nuevo Congreso, y a raíz del fracaso de las medidas contra la pandemia, repetir en cada discurso frases como “el pueblo no obedece”, “la culpa de los contagios es del pueblo”, “pueblo desobediente”, etc. son pues algunos ejemplos de los muchos que existen.




Una sexta estrategia muy típica de estos tiempos es la de “Mas emoción, menos reflexión” es el ¡You can do it! “Salvemos la gobernabilidad” o se utiliza el sentimiento patrio o un video con niños cantado y el presidente abrazando a la multitud. Los medios manipuladores, trabajan a la sociedad con el sentimiento. Hoy el feeling o sentimiento manda en el ser humano.



De allí que esta se vincule con la séptima estrategia: “Educación deficiente” esto es, mantener al pueblo en la mediocridad, con una educación de baja calidad, ocupando a nivel mundial los últimos lugares en calidad educativa. ¿Y cuál es la razón de esto? Muy sencillo. Un pueblo ignorante, poco o mal educado no reflexiona, no piensa, se da una ausencia casi absoluta del pensamiento crítico, lo cual les encanta en especial a los gobiernos socialistas y en especial a los comunistas. Cuando se controla la educación, se controla el poder. Así de simple. El ser humano que no piensa ni reflexiona le conviene a muchos gobiernos.



Esto nos conduce a la octava estrategia: “Mediocridad”, esto es, la primacía de una sociedad en donde impera la incultura y la vulgaridad. Para ello existen toda una diversidad de personajes “modelos” famosos en la TV o en las redes que hacen gala de su incultura y vulgaridad. Nuestra TV abunda en estos programas basuras.



De allí que venga la novena estrategia: la “Autoculpabilidad”, estrategia que es típica del actual gobierno, esto es, el gobierno o el sistema no tiene la culpa de nada de lo que sucede por lo que no me revelo contra él. Es el pueblo o la sociedad civil la responsable de todo. Los medios actuales en el Perú son expertos en esta estrategia, esto es, achacarle la culpa y la responsabilidad a otros de los fracasos, errores o torpezas del gobierno: el Congreso, el mismo pueblo, la corrupción, la situación mundial, el clima, etc.



Finalmente, la última estrategia es “el Conocimiento de los individuos”. El Sistema o el Estado nos conoce más y mejor que nosotros mismos. Sabe más. La neurociencia se impone. Como se ha podido apreciar, no hay nada nuevo bajo el sol y el arte de la manipulación mediática es un hecho en el Perú. Mire usted alrededor y saque sus conclusiones…



Alfredo Gildemeister.

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