• Juan Rivas

¡Con la frente en alto Donald!


Desde hace unas semanas Donald Trump perdió (aunque él aún no quiera admitirlo), las elecciones presidenciales de los Estados Unidos frente al demócrata Joe Biden. Trump, junto con todos los que lo apoyan, ha presentado cerca de diecinueve (19) demandas por fraude en el mismo número de estados en el país del norte. ¿Hubo fraude? No lo sé, pero la verdad dudo mucho que haya existido algo turbio en esas elecciones. Claro, la victoria de Biden fue agonizante, unos cuantos miles de votos decidieron que el mandato de Trump no se extienda y llegue el momento del demócrata. Sin embargo, eso no significa que haya habido fraude electoral. ¿Entonces por qué Trump quiere ser tan terco con este tema?


Es una simple sucesión de eventos. En primer lugar, hubo una falsa sensación de información cuando, desde que inicio la pandemia hasta el día antes de las elecciones, las encuestas daban como claro vencedor al demócrata Joe Biden, pero por mucho, muchísimo. Casi todos los medios de comunicación vaticinaban una victoria aplastante, bromeaban con que Trump no tenía posibilidad alguna en estos comicios y que iba a ser exterminado como una rata. Pero, para sorpresa de algunos que todavía les creen a los medios de comunicación, nada de eso sucedió. Trump empezó a dar los primeros batacazos ganando estados que los demócratas consideraban ya en la bolsa y, para mala suerte del presidente, al parecer primero contaron todos los votos republicanos porque la victoria de Trump parecía casi inminente. Sin embargo, con el pasar de los días y el contar de los votos, la balanza fue equilibrándose, Biden remontaba en estados que Trump ya estaba tomando como suyos, y es que así son las contiendas Presidente Trump. No olvidemos que esta vez, y debido al corona virus, muchas personas optaron por votar correo y, además, se llegó al mayor número histórico de votantes en toda la historia de los Estados Unidos de América. ¡Vaya suerte, Presidente Trump!


En segundo lugar, a Trump le pasó lo peor que le pudo haber pasado en el mundo, que sus grupo electoral no le haya quitado el bendito celular para que no vaya publicando tonterías en Twitter. Lamentablemente, el Presidente Trump sigue siendo muy controvertido en sus expresiones y, de cara a las elecciones, esto no hacía más que hundirlo en votos. Creo que todo el mundo puede estar de acuerdo que si Trump suspendía todas sus redes sociales desde junio hasta pasadas las elecciones, su victoria hubiese sido aplastante, pero ese no fue el caso. Esto en suma de que Donald Trump nunca ha perdido en su vida, ha hecho que no entienda cómo ha perdido estas elecciones que parecían tan simples y ahora tienes que despedirse de la Casa Blanca. Estas demandas son su forma de patear el tablero.


Hace unos días, el equipo del presidente Trump en la Casa Blanca empezó a hacer los preparativos para recibir al nuevo mandatario el siguiente año. Sin embargo, Trump aún no ha felicitado a Biden por su victoria. Si me permite, presidente Trump, felicite al señor Biden, salúdelo y golpee su puño contra el suyo (ya que por COVID-19 no puede estrecharle la mano). Váyase con la frente en alto y las cosas en orden que su mandato ha sorprendido a más de uno, incluyéndome, y no le debe a nadie. Tocará, desde su trinchera, combatir a la izquierda ahora que llegaron al poder del país más influyente del planeta.


Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos?



Juan Rivas