• Benedicto Jiménez

Ascensos y retiros en la PNP: etapa traumática, estresante, llena de lobbies y traficantes de humo


En estos meses (noviembre, diciembre), se juega con la fantasía de los policías porque la verdad suele ser dura y desagradable : como no existen reglas claras en los ascensos o un plan de carrera que se respete , hace tiempo que los ascensos a general , un ascenso netamente “político”, de “confianza”, escapó al poder discrecional del comando policial o del ministro del Interior ; todo se orquesta o se digita desde el Palacio del Gobierno y el margen que le dejan al director general de la PNP y al ministro , son muy pequeños.


Siempre en los retiros nos hacemos estas preguntas : ¿Por qué le dieron de baja a ese buen Oficial?, ¿Qué hizo para ser considerado en la lista de renovación o retiro?



No existe una etapa más traumática, estresante, llena de tensión, en donde aparecen los lobbies y traficantes de humo, que la etapa de los ascensos, los cambios de colocación y las invitaciones o retiros. Los policías en estos meses ( noviembre – diciembre) viven esta situación traumática con las invitaciones por renovación que realiza el comando policial con la venia del ministro del Interior de turno. Y, no sería raro que también el nuevo ministro del Interior, Rubén Vargas, sea proclive a este ritual de invitar unos 200 a 300 oficiales y subalternos teniendo carencia de policías a nivel nacional, truncándoles su proyecto de vida. .

Es una etapa nebulosa donde todo está permitido, porque las reglas no son claras y transparentes en cuanto a los ascensos y retiros, principalmente, en los niveles más altos. Prácticamente, desde los meses octubre, noviembre y diciembre, todo el trabajo se paraliza o baja en un alto porcentaje porque los policías están pendientes de los ascensos y de las invitaciones.


Esta tensión se acrecienta cuando salen publicadas las posibles listas de los generales que se van al retiro, muchos de ellos cuando recién empiezan a saborear el dulce o elixir del poder. Esta etapa febril, tensa, no deja dormir a los coroneles, principalmente aquellos que están en salmuera para el ascenso a generales. Hasta la familia se contagia del estrés, sienten los temores, las esperanzas se alejan. La esposa, los hijos, los suegros, el padre; todos, viven , gozan y padecen con el policía que se presenta al ascenso o cuyo nombre ha sido colocado en una lista apócrifa para ser invitado al retiro a fin de año.


Te quedas, asciendes. Sueltan las bolas, rumores, que corren por los pasadizos de la policía quiénes se van, quiénes se quedan, algunos saben hasta sus puntos débiles, tu puntaje, los cursos que te faltan, quiénes pueden ser los posibles candidatos para el ascenso al grado inmediato superior, quiénes están boceados, quiénes son los potenciales; se miran los rostros, tratan de descubrir sus secretos.


Los que están seguros que ascienden o se quedan , se mantienen fríos, distantes y no entran al juego. La mayoría sabe que no existen reglas escritas y todo vale: Lobbies, arrastradas, hincadas, regalos, cenas, etcétera. Se empieza a buscar al padrino, al congresista, al secretario privado del presidente de la República, a los amigos y conocidos del ministro del Interior o del Comandante General de la Policía Nacional. Todo vale, se piden préstamos para los regalos, las cenas, aparecen los “mecedores”, los “traficantes de humo”, los que dicen conocer a tal político, congresista, etcétera.


Los ministros del Interior y el comando policial, cada año, cambian las reglas de juego, todo obedece a una táctica calculada, mientras venden hacia fuera transparencia, que este año todo será diferente, que se respetará la antigüedad, la capacidad, el talento, la “meritocracia”. Ahora se comenta el mal uso o aplicación del Decreto de Urgencia N° 012-2020 del 18 de enero de este año que establece medidas temporales para el pase a la situación de retiro del personal policial por falta de idoneidad en el cumplimiento de sus funciones – como si fuese fácil determinar quién o es o no idóneo en la PNP por carecer de un banco de talentos – el cual tendría por objeto aplicar la parte transitoria y subrepticia para efectuar cambios en lo relativo a la carrera policial que no son acordes con la realidad, toda vez que los cambios generales lo realiza la Dirección de Recursos Humanos , no a título personal, por lo que no se entiende por qué le quiere dar puntaje que lo coloca en ventajas para el ascenso a los que trabajan en ciertas unidades ( Comisarías , Divisiones de Investigación Criminal y otras 98 unidades ).


Este puntaje les daría cierta ventaja para los ascensos, generando resquemor y resentimientos en los otros policías que siente que serán marginados del ascenso teniendo antigüedad para ello. Lanzan comunicados anónimos porque nadie los escucha y tildan que algunos generales se prestan a la jugada con la finalidad de ascender a sus allegados haciendo valer en estos tiempos el Decreto de Urgencia N° 012-2020 del 18 de enero 2020 que fue observado por el Comisión Permanente del Congreso por inconsistencias en su contenido al no respetarse el debido proceso en los ascensos disponiendo que sea evaluado en otra legislativa , incluso, el comando policial nunca lo ha utilizado para algún tipo de investigación , no contemplándolo en su normativa vigente.


Como algunos oficiales no alcanzan el puntaje para el ascenso se pretende aplicar este decreto de urgencia con el fin de favorecer a un grupo de oficiales por lo que existe más de mil reclamos solicitando justicia para neutralizar la aplicación de este decreto de urgencia más aún cuando el proceso de ascenso empezó el primero de enero del 2020 y el decreto se publicó el 20 de enero 2020 . Ante esta situación, muchos oficiales y suboficiales piden justicia ante el abuso que lo único que hace es debilitar la unidad institucional. Pero nadie los escucha.


La palabra “meritocracia” se pone de moda en estos tiempos pero pocos entienden que significa, pero suena bien. El ministro dirá que la meritocracia que impulsa el gobierno en el sector público es fundamental y no respetarla crearía malestar, disminuye la moral del policía y la institución se desprestigia. El ex ministro del Interior (Hernani Meloni), lanzaba la propuesta de ascender a los mejores coroneles de la Policía que se encuentren aptos para el ascenso para que ocupen los cargos en los cuales tengan que administrar recursos del Estado como combustible, alimentos. Quería asegurar que los futuros generales no metan la uña en estas áreas sensibles y para ello, debía revisarse su trayectoria profesional.


El ministro del Interior, Octavio Salazar, manifestó que era necesario implantar la meritocracia en todo nivel del personal policial. Pero al final , todas estas medidas no pasan de ser demagógicas, populistas.


En estos meses, se juega con la fantasía de los policías porque la verdad suele ser dura y desagradable : como no existen reglas claras en los ascensos o un plan de carrera que se respete , hace tiempo que los ascensos a general , un ascenso netamente “político”, de “confianza”, escapó al poder discrecional del comando policial o del ministro del Interior ; todo se orquesta o se digita desde el Palacio del Gobierno y el margen que le dejan al director general de la PNP y al ministro, son muy pequeños.

Esta situación también les causa estrés, insomnios, al ministro del Interior y al Comandante General de la PNP porque ellos también quieren quedar bien con los miembros de sus ex instituciones (PIP, GC, GRP), tienen sus “corazoncitos”, quieren quedar bien con los compadres, los entrañables amigos, con algunas ONGs que patrocinan y apoyan el ascenso de algunos coroneles, con los congresistas que tienen sus candidatos, con la familia, etcétera . Todo es un cambalache.


Pero de lo que podemos estar seguro – ya no existe dudas porque así lo dijo un ex ministro del Interior cuando le preguntaron sobre los ascensos a generales en la policía (creo que fue Gino Costa): “Los ascensos a generales son políticos”. Y de esta manera trazó la línea de cómo serían los ascensos a generales.


Es una verdad de Perogrullo, así no quieran aceptarlo, el ascenso al grado de general es “político”, está teñido de política, suda política, dicen que es un grado de confianza. Si esto es así, entonces ascienden los coroneles que gozan de la simpatía del Gobierno de turno , que tienen buenos padrinos, que logran llegar al " poder detrás del trono", a la cúpula gobernante, al secretario privado del presidente de la República, al presidente del Congreso, al empresario que es amigo de algún político, a las ONGs que promocionan algunos ascensos para generales porque quieren "información" o buenos contactos con oficiales en áreas estratégicas.


Se les invita con prioridad aquellos generales que se encuentran comprendidos en alguna investigación sin interesar si son culpables o no vulnerándose el principio de presunción de inocencia para satisfacer a la fiera mediática.


¿Quiénes son esos coroneles afortunados que cuentan con este apoyo político?



Nadie lo sabe, aunque todos lo sospechan. Estos coroneles son una tumba, mantienen en secreto estos contactos, no dicen nada, escuchan, van a las reuniones, felicitan a los prospectos, celebran con ellos, les dicen que ya es un hecho, que están en la lista, que nadie los moverá. Tal vez sea así.


Como el ascenso a general es “político”, no está sujeto a ninguna regla de juego, y ex profesamente no se ha establecido normas. Todo se deja al azar, no existe concurso, no hay cuadro de mérito, todo se hace a dedo, por selección. Dicen que prima la "dedocracia" antes que la meritocracia y que por eso, el comando policial está lleno de generales que deberían regresar al curso de capitanes a refrescar sus conocimientos y recibir pastillas de "desahuevinas".


En estas etapas, como el grado de general es político y no existe reglas claras, muchos coroneles que pretende llegar a ser general, la máxima aspiración de un policía, la cima del poder , deben fortalecer sus rodillas o convertirse en un experto lobista , de paso, sacar sus ahorros o prestarse un capital, no tan pequeño, para los regalos, las cenas o los compromisos que requiere este antiguo oficio.


Para llegar al grado de general se camina por un sendero pedregoso, lleno de espina en donde las traiciones y deslealtades está en cada esquina. Si a un coronel le dicen que para su ascenso a general debe matar, lo hace. Traiciona a sus amigos, promociones, le clava el puñal.


¿Por qué tanto interés en este grado?



Este grado te permite administrar los recursos de la institución. Si tienes suerte y amigos en el comando policial o el ministerio, puedes llegar al suministro de combustible o de alimentos. Y, de pronto, del departamento en donde habías vivido gran parte de tu vida como oficial, te trasladas a vivir a una lujosa y confortable vivienda de dos pisos en Casuarinas, La Molina , Salamanca . Pero, para cubrir las apariencias de vez en cuando bajas al apartamento. El Chalet se guarda bajo hermetismo. Hasta coronel puedes ascender por tus propios méritos; más allá, es cuestión de suerte, oportunidad o compadrazgo, porque todos los años se cambian las reglas de juego para el ascenso.


La razón de este cambalache en los ascensos es que si existe un plan de carrera nadie lo cumple porque no conviene a ciertos intereses, principalmente en los más altos grados, tal es así que los procesos de ascenso son injustos, discriminatorios, abusivos, en donde todo se permite, los lobbies y el tráfico de influencias.


Normas y procedimientos para los ascensos existen y en demasía. Tal es así que todos los años se cambian las reglas de juego para los ascensos hasta coronel. La lista es interminable en canto a decretos supremos que han modificado el reglamento de ascensos. El reglamento de ascensos ha sido cortado, mutilado, parchado, remozado, siempre con un criterio que obedezca a los intereses del comando policial de turno o del ministro del Interior , causando daño letal a las expectativas de los oficiales que después de este proceso, quedan duramente golpeados, moral y psicológicamente.


¿Qué hacer?


No existe una solución más efectiva que la transparencia y establecer reglas precisas, en cuanto a los ascensos e invitaciones para acabar de una vez por todo con los lobbies y tráfico de influencias de parte de políticos, empresarios, ONGs, congresistas, etcétera.


Estas medidas pueden ayudar:


1. Colocar un gran panel electrónico en el hall principal del Ministerio del Interior, con conexión a la página web de la PNP, para que todos los policías conozcan sus puntajes de manera abierta, franca , transparente.

2. Proceder a las invitaciones por promociones, como se realizan en las fuerzas armadas y elaborar de una vez por todas el plan de carrera del policía.

3. Quitarte el tinte político al ascenso de General.


Si estas medidas la adopta el actual ministro del Interior, Rubén Vargas, se montará en el caballo de la historia.


Benedicto Jiménez, "Acero".


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